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Open Finance en América Latina: de la promesa regulatoria a la infraestructura real

Open Finance en América Latina: de la promesa regulatoria a la infraestructura real

Durante años, hablar de Open Finance en América Latina era hablar de pilotos, promesas regulatorias y comparaciones con lo que ya ocurría en Europa. En 2026 esa conversación cambió de naturaleza: más de 78 países ya cuentan con algún tipo de regulación de finanzas abiertas, y la región dejó de ser observadora para convertirse en uno de los mercados más dinámicos del movimiento. Pero «dinámico» no significa «parejo». Cada país avanza a su propio ritmo, con marcos regulatorios que van de lo obligatorio a lo apenas insinuado. Y a nivel global existen economías que ya llevan años cosechando resultados concretos, lo que da una vara útil para medir qué tan lejos, o qué tan cerca, está realmente la región.

El mapa regulatorio de América Latina

Brasil sigue siendo la referencia. El país superó los 128 millones de consentimientos activos hacia finales de 2025, y ya no compite solo en volumen: compite en casos de uso reales. Sus entidades han originado más de R$31 mil millones en crédito basado en datos compartidos, y la portabilidad de crédito —que permite a un cliente autorizar que una nueva institución vea su historial y le ofrezca mejores condiciones— redujo el plazo de aprobación de cinco a tres días hábiles. Colombia tomó la vía más agresiva de la región: el Decreto 0368 de abril de 2026 convirtió el modelo en obligatorio para todas las entidades vigiladas por la Superintendencia Financiera, con estándares técnicos exigidos desde octubre de 2026 y cumplimiento total proyectado para 2027-2028. Chile avanza con método: la Ley 21.521 de 2023 sentó las bases legales, y en junio de 2026 la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) completó el marco técnico y de seguridad, con un cronograma de implementación entre 2027 y 2029. México, paradójicamente, fue pionero y hoy es el rezagado. Su Ley Fintech de 2018 ya obligaba a compartir datos financieros vía APIs, pero la regulación secundaria que debía definir los estándares técnicos lleva años sin publicarse, abriendo espacio para que iniciativas privadas, como las lideradas por CECOBAN, avancen la interoperabilidad por su cuenta. Argentina parte de una base distinta pero sólida: ya tiene un ecosistema maduro de pagos con transferencias y QR interoperables, con cerca de 100 millones de operaciones mensuales. La siguiente capa —usar esos datos para scoring, crédito y seguros embebidos— es justamente el terreno que el Open Finance viene a habilitar.

Lo que ya funciona en Europa

Europa es, en conjunto, el modelo de referencia global, y su caso más citado —Reino Unido— fue el punto de partida. Bajo el paraguas de PSD2, el mercado británico alcanzó 15,16 millones de usuarios activos hacia julio de 2025 y procesó 31 millones de pagos vía Open Banking en un solo mes, con un crecimiento anual del 70%. Su siguiente frontera son los Variable Recurring Payments (VRPs), pensados para capturar los pagos recurrentes que hoy dominan las tarjetas y la domiciliación bancaria. Sobre esa misma base, el resto de Europa está dando el salto de «Open Banking» a «Open Finance» propiamente dicho. El nuevo marco PSD3 y el Reglamento de Servicios de Pago (PSR) —acordados a finales de 2025 y con entrada en vigor progresiva entre 2026 y 2028— ya no se limitan a cuentas corrientes: el reglamento FiDA amplía el alcance a ahorros, inversión, pensiones y seguros. El patrón que deja el continente es consistente: primero se resuelve el acceso a cuentas y pagos, después llega la portabilidad de crédito, y solo al final se habilita la iniciación de pagos y el acceso a productos más complejos como seguros e inversión. Colombia, según el cronograma de la Superintendencia Financiera, sigue exactamente esa secuencia, con la iniciación de pagos como la última pieza del rompecabezas, a más de una década vista.

Beneficios para la sociedad

Más allá de la arquitectura técnica, el Open Finance está cambiando cosas muy concretas para las personas y las empresas:
  • Crédito más rápido y más justo: en Brasil, la aprobación de crédito ya ocurre en minutos en algunos casos, porque el análisis deja de depender de un único score y pasa a considerar comportamiento financiero real, verificado directamente con el banco de origen.
  • Inclusión financiera: personas con ingresos informales o dispersos entre varias entidades pueden demostrar capacidad de pago que antes quedaba invisible para el sistema tradicional.
  • Menos fricción para las pymes: cerca del 86% de las pequeñas y medianas empresas en mercados como Brasil opera con más de una institución financiera; el Open Finance les permite consolidar esa relación en lugar de repetir procesos con cada banco.
  • Reducción de fraude y mora: según cifras de Capgemini, instituciones que usan datos de Open Finance de forma estratégica han logrado reducir la mora en 74% y el fraude en 27%.

Los riesgos que no se pueden ignorar

La apertura tiene un costo, y es importante nombrarlo con la misma claridad con la que se nombran los beneficios. Los riesgos más citados por reguladores y firmas de ciberseguridad en 2026 son consistentes entre mercados:
  • Vulnerabilidades en las APIs que exponen datos si no se implementan con los estándares de seguridad adecuados.
  • Fraude por consentimiento: suplantación de identidad para autorizar el acceso a datos que no le corresponden al atacante.
  • Riesgo de terceros: la seguridad del ecosistema depende también de qué tan bien protegen sus sistemas los actores más pequeños que participan en él.
  • Fatiga o confusión del consentimiento: si el usuario no entiende con claridad qué datos comparte y con quién, la confianza en todo el sistema se erosiona.
La Autoridad Bancaria Europea (EBA) ya reportó un aumento del fraude en pagos en el Espacio Económico Europeo durante 2024, pese a que los mecanismos de autenticación reforzada siguen siendo efectivos. La respuesta de la industria no ha sido frenar el avance, sino exigir más: paneles de consentimiento transparentes donde el usuario vea exactamente qué compartió y pueda revocarlo en cualquier momento, cifrado de extremo a extremo, y marcos de seguridad reconocidos como ISO 27001, NIST o OWASP ASVS como piso mínimo, no como diferencial.
«El Open Finance dejó de ser una tendencia emergente para consolidarse como una transformación estructural del sistema financiero global.»
Esa transformación, sin embargo, no llega sola. Llega con la misma pregunta que ya vimos resolverse en otros esquemas de la región cuando pasaron de cero a escala masiva en cuestión de meses: ¿quién construye la infraestructura que sostiene esa apertura de forma segura, trazable y a la velocidad que el mercado exige?

«Cada vez que un país abre su sistema financiero a más actores, el desafío deja de ser regulatorio y pasa a ser de ingeniería: sostener consentimiento, trazabilidad y seguridad a la escala que el mercado exige, sin fallar.»

Sandra Agudo, Gerente de Productos en Kuvasz Solutions
En Kuvasz Solutions seguimos de cerca esta conversación porque conecta directamente con lo que hacemos todos los días: infraestructura crítica para ecosistemas de pago que ya opera bajo los mismos principios de seguridad, trazabilidad y consentimiento que el Open Finance necesitará a escala. América Latina ya demostró que puede construir el riel. El reto que sigue es construir, sobre ese riel, un ecosistema de datos abierto en el que la sociedad confíe.

Fuentes: Sensedia — Estado del Open Finance Brasil y Mundo 2026; Finsiders Brasil; Banco Central do Brasil; Latinia — Open Finance LATAM: mapa regulatorio 2026; Fabrick — Tendencias en Open Banking 2026; Spark — Open Banking in 2026: PSD2, FDX, and the Global Data Sharing Revolution; iuvity — Open Finance y Seguridad: el equilibrio de los bancos líderes en 2026; Capgemini; Autoridad Bancaria Europea (EBA).

Sobre Kuvasz Solutions

Kuvasz Solutions es una compañía con más de 18 años de experiencia en infraestructura transaccional en América Latina. Acompañamos a bancos, procesadoras y fintechs en la operación, evolución e integración de sus plataformas de pago, combinando operación de misión crítica, integración y productos especializados.
Palabras clave de este artículo:
Open Finance Regulación financiera América Latina Ciberseguridad Inclusión financiera Infraestructura de pagos Colombia Brasil

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